Aprender las matemáticas jugando

By 29 noviembre, 2018Psicología

¿Por qué siempre que podemos trabajamos las matemáticas de forma significativa a través de situaciones de roles y de forma tangible?

Pues secillamente porque al ser una asignatura tan abstracta es necesario aprender haciendo, manipulando y jugando, pues de esta manera el niño/a entenderá el proceso y no sólo el resultado, que es uno de los principales fallos del sistema actual.

Miles de pedagogos reconocidos han fomentado esta forma de trabajar, tales como María Montessori, Pere Puig Adam, Miguel de Guzmán, Claudi Alsina o Maria Antònia Canals. “Ellos han intentado difundir la idea, muy fundamentada, de que los recursos manipulativos y los juegos, bien elegidos, son una pieza clave en el aprendizaje de las matemáticas.”

¿Qué beneficios conseguimos a través de esta forma de enseñar?

”Los materiales manipulativos y los juegos:

1. Permiten la reflexión acerca de los conceptos matemáticos y de las propiedades. Esta reflexión es la base para construir las propias ideas matemáticas.

2. Recrean distintas situaciones que en un libro de texto se presentan de manera estática y limitada lo que produce no pocos errores y lagunas en los chicos.

3. Fomentan el interés por la materia y colaboran a desterrar la típica imagen de asignatura inerte y aburrida.

4. Producen entusiasmo e ilusión por las matemáticas. Suelen ser actividades que tienen ganas de hacer y de enseñarle a otros.

5. Ayudan tanto a introducir un tema como a comprender procesos o a descubrir propiedades.

6. Refuerzan automatismos útiles y necesarios para avanzar en las matemáticas.

7. Posibilitan el trabajo individual. Se adaptan a las necesidades de cada alumno, y el trabajo en equipo ya que dan lugar al debate, al contraste de ideas y al trabajo colectivo.

8. Son de gran utilidad para trabajar capacidades y habilidades que son necesarias para la resolución de problemas.

9. Refuerzan la autoestima a la vez que generan autonomía en el aprendizaje.

10. Ayudan a romper con “bloqueos”. Es una realidad que en secundaria muchos chicas tienen dificultades con las matemáticas que van más allá de la materia. Es una especie de aversión a la asignatura que a través de los juegos y el material puede ir cambiando.”

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